Antes de contratar un plan de pensiones tienes que leer este artículo

 

Tu dinero no está garantizado

Muchas personas piensan en el plan de pensiones como un producto garantizado, una suerte de hucha en la que ir depositando los ahorros para que crezcan y poder recuperarlos más adelante. Nada más lejos de la realidad. Tu plan de pensiones puede perder dinero sin importar la categoría en la que figure.

A fin de cuentas, un plan de pensiones es sólo la herramienta para comercializar un fondo de pensiones, que funciona de forma muy parecida a un fondo de inversión. Es decir, que invertirá tus ahorros en diferentes activos tratando de conseguir una rentabilidad y unas veces acertará, pero otras no. El resultado es que llegado el momento del rescate, tus derechos consolidados pueden ser menores que el total de lo que has ahorrado durante años y te quedarás sin el retiro que habías soñado.

Incluso en las categorías más conservadoras como las de renta fija puede haber caídas, como bien hemos aprendido con el desplome de la deuda en 2015. Imagínate si te llega el momento de la jubilación precisamente cuando más pérdidas acumula el plan. Obtendrás incluso menos de lo que aportaste.

Sorpresa final

Los planes de pensiones guardan una desagradable sorpresa que descubrirás al recuperar el dinero: Hacienda se llevará buena parte de los ahorros de toda tu vida.

Si en este momento estás pensando “¿pero los planes no tenían una fiscalidad beneficiosa y permitían pagar menos impuestos?” la respuesta es que sí, pero sólo durante las aportaciones. Al rescatar el plan las ventajas desaparecen y llegan los inconvenientes.

La primera gran desventaja es que en un plan de pensiones pagas impuestos por tus derechos consolidados. Es decir, tributas por lo que has ahorrado más el beneficio.

Con el resto de productos no ocurre lo mismo y sólo tributarás por las ganancias que obtengas. Esto ya supone un enorme handicap y una forma de pagar impuestos por el ahorro y no por lo que obtienes por él.

Además, los planes de pensiones tributan como renta del trabajo y no del ahorro como la mayoría de productos financieros. La diferencia es que se aplicarán las tablas de IRPF general y no de las del ahorro y por lo tanto el porcentaje a pagar será diferente.

Para que lo entiendas mejor, el dinero que cobres cada mes o cada año por tu plan se sumará al resto de ingresos como la pensión pública y después pasarán por el tamiz de las tablas de IRPF. Haz el cálculo y sabrás de forma aproximada cuánto pagarás en tu declaración de la renta.

En este sentido, un error muy común suele ser recuperar todo el dinero del plan de golpe -rescate en forma de capital-. Al hacerlo, todo ese capital se sumará a tus ingresos y es muy fácil que termines tributando en la parte más alta de la escala. Imagina que has acumulado 150.000 euros y que los ingresas de golpe. Por muchas deducciones que puedas aplicar es muy fácil que termines pagando hasta un 45% por parte de tus ingresos.

Comisiones ocultas que lastran la rentabilidad

En tu plan de pensiones deben aparecer claramente reflejadas las comisiones que cobra, que además no podrán superar un máximo legal. En concreto, las comisiones directas máximas son de un 0,25% por depósito y un eran de 1,5% por gestión.

La reciente rebaja de las comisiones por gestión para los planes de renta fija hasta el 0,85% y hasta el 1,3% para los planes de renta mixta no esconden una realidad: puedes pagar dinero y perder por tu plan. de De hecho, si tienes 10.000 en un plan, pagarás sólo en comisiones cada año 175 euros si te aplican las máximas, independientemente de lo que haga el mismo.

Sin embargo, existen otras comisiones y elementos que harán que la rentabilidad final de tu plan sea menor y que tienen que ver con la forma en la que éste invierte a través de su fondo de pensiones. Y es que a fin de cuentas un fondo de pensiones se dedica a mover el dinero de los ahorradores entre diferentes productos, contratando distintos fondos o acudiendo a determinados mercados. Todos esos movimientos generan a su vez una serie de comisiones que el fondo de pensiones deberá pagar y que se restarán directamente del beneficio que ofrezca a sus partícipes.

En esta misma línea, cómo y en qué invierta el plan también afectarán al beneficio que ofrezca. Desgraciadamente es muy habitual que un plan de pensiones invierta en productos del propio banco, lo que no siempre es muy recomendable, sobre todo por los intereses ocultos que puede haber al hacerlo.

Para que lo entiendas mejor, podría darse el caso de que un fondo de pensiones compre acciones del banco para evitar que caigan o que adquiera los activos de los que trata de deshacerse otro fondo destinado a inversores premium.

Condiciones leoninas para recuperar tu dinero

Si algo define a los planes de pensiones es que son un producto ilíquido, lo que significa que no podrás recuperar tu dinero en cualquier momento. La ley es muy estricta sobre los supuestos que deben darse para rescatar el plan de pensiones que son los siguientes:

Al jubilarte: es el más común y la forma más fácil de recuperar el dinero. Una vez te jubiles podrás acudir a tu banco y solicitar que te reintegren el dinero en la forma que quieras -renta vitalicia o capital-. Recuerda que no tienes por qué rescatar el plan nada más dejar de trabajar y que puedes esperar tanto tiempo como quieras.

Por incapacidad laboral total y permanente: la invalidez total o permanente para desarrollar tu trabajo habitual, la total para cualquier tipo de trabajo o la gran invalidez también te permitirán rescatar el plan antes de tiempo. Eso sí, deberá estar determinada por la Seguridad Social, ya que de otra forma el banco denegará tu solicitud.

Por enfermedad grave: en este caso también tendrás que acreditar, con un certificado médico de la Seguridad Social, la dolencia que te incapacita para realizar tu actividad durante un periodo continuado mínimo de 3 meses y que requiera intervención clínica de cirugía mayor o cualquier otra lesión o sus secuelas permanentes que limiten tu capacidad para trabajar. Más papeleo y muchos impedimentos es lo que encontrarás si quieres recuperar tu plan por esta vía.

Fallecimiento: curiosamente una de las fórmulas más rápidas para recuperar el dinero. Si el partícipe del plan fallece, las personas que haya designado como beneficiarios o, en su defecto, los herederos legales, cobrarán el saldo acumulado.

Paro: si llevas en situación legal de desempleo, lo que quiere decir en paro no voluntario, durante más de doce meses y no cobras ninguna pensión contributiva, podrás recuperar tu dinero. Eso sí, también deberás estar dado de alta en el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE). Es más, sólo si no estás cobrando la prestación podrás recuperar el plan. En otras palabras, si estás cobrando el paro no podrás acceder a tu dinero. Solo en caso de percibir el subsidio o no tener ayudas te dejarán recuperar tu dinero.

Para evitar el desahucio: también puedes recuperar el plan de pensiones para evitar que te echen de tu casa, aunque deberás acreditar que no dispones de otros bienes o rentas para pagar la deuda que motiva la ejecución. Además, el dinero acumulado en el plan deberá ser suficiente para pagar la deuda. Esta opción está ahora en suspeno, ya que la Ley que permitía rescatar el plan de pensiones para el desahucio dejó de tener vigencia el pasado mes de mayo. Esta opción ha dejado de ser posible desde noviembre de 2017.

Pasados 10 años desde la primera aportación: desde 2015 también se pueden recuperar los derechos consolidados del plan al cabo de 10 años, aunque sólo la parte correspondiente a lo aportado ese ejercicio. Es decir, en 2025 podrás rescatar el dinero que invertiste en 2015 y en 2016 el de 2026. Para las cantidades aportadas antes de 2015 tendrás que ceñirte a los otros supuestos.

Fuera de estos casos el dinero deberá permanecer en el plan de pensiones y no podrás disponer de él aunque lo necesites. Además, recuperar un plan no es como vender la participación en un fondo, que se puede hacer fácil y rápidamente. Primero deberás hacer los cálculos sobre el impacto fiscal, pensar en la forma que lo vas a recuperar, si es en forma de renta establecer la cuantía y después, prepararte para rellenar el papeleo y esperar.

En otras palabras, si estás pensando en retirarte joven un plan de pensiones no es para ti.

Puedes cambiar de plan cuando quieras

Un plan de pensiones no es para toda la vida. Existen diferentes tipos de planes de pensiones para atender todos los perfiles de inversión y las necesidades en cada momento vital. Y es que conforme se acerque el momento de la jubilación lo lógico es ir reduciendo el riesgo en la cartera y por lo tanto cambiar de plan. Sin embargo, uno de los errores más habituales del ahorrador español es contratar un plan y mantenerlo a capa y espada sin que desde su entidad le aconsejen el cambio.

La ley te permite cambiar de planes de pensiones tantas veces como quieras sin coste alguno. Puedes mover el dinero de un plan a otro dentro del mismo banco e incluso llevarlo a otra entidad si te convencen más sus planes. Tu banco de origen no puede bloquear la operación ni cobrarte por el cambio.